Propósitos de lectura para 2026


De cara a 2026 quiero seguir construyendo una relación con la lectura basada en la calma, la conciencia y la coherencia. No vengo de una etapa de consumo compulsivo ni de listas interminables de libros pendientes, pero sí quiero que mi perfil lector y mi forma de compartir lecturas reflejen claramente esa idea: leer sin ansiedad, sin acumulación innecesaria y sin convertir la lectura en una carrera o una obligación más.

Mi consumo de libros siempre ha sido bastante contenido, sobre todo en físico. Los libros que compro suelen estar muy pensados, y muchos de los que me regalan ya los he leído previamente. En ese sentido, mi biblioteca tiene también un componente de coleccionismo lector, como ocurre con las distintas ediciones de Alicia en el país de las maravillas, que sigo reuniendo poco a poco porque forman parte de mi historia como lectora. Más allá de eso, mi biblioteca no está pensada como un almacén de novedades, sino como algo que quiero construir a largo plazo, con la idea de que algún día pueda ser heredada por mis hijos. Por eso es heterogénea, variada y abierta: quiero que refleje lo que me gusta leer a mí, pero también que contenga libros que puedan dialogar con el futuro.

En ese contexto, mi propósito no es “leer menos” ni “comprar menos” como una imposición, sino seguir leyendo desde el deseo. Elegir qué leer en cada momento según lo que me apetezca, lo que pueda abarcar sin agobiarme y el formato que mejor se adapte a mi ritmo. Leo en audiolibro, en e-book y en físico; me gustaría leer más en papel, aunque soy consciente de que el e-book es más accesible económicamente. Y todo eso está bien. No necesito forzar un formato ni justificar mis elecciones.

En Goodreads mantengo un reto de 25 libros al año que probablemente superaré, pero ese número no es el objetivo. No es una meta que cumplir ni una forma de medir mi valor como lectora. Es simplemente una referencia flexible, algo que puedo ajustar durante el año si lo necesito. La intención no es competir, ni siquiera conmigo misma, sino recordar que leer no debería estar ligado a un contador.

También participaré en algunos retos de lectura, como el de los 24 libros de retopatas.com y el de las 18 lecturas del Nobel. Los hago porque me ayudan a descubrir autores y libros a los que quizá no llegaría por mi cuenta, y porque me gusta apoyarme en el bagaje lector de otras personas que saben mucho y leen mucho. Son retos pensados como acompañamiento, no como una lista de tareas. Si no los termino, no pasa nada. Y lo mismo ocurre con el llamado “asesinato del Nobel”: aunque exista una programación para leerlos todos en un año, este es un propósito flexible, que puedo hacer en dos, en tres o en el tiempo que haga falta. La idea es que el reto forme parte de mi recorrido lector, no que marque el ritmo.

Este mismo enfoque quiero trasladarlo al blog y a mis espacios de lectura compartida. Publicar cuando tenga algo que decir, hablar de libros que realmente me hayan interesado y no dejarme arrastrar por modas de BookTok o tendencias de redes sociales que no conectan conmigo. Leer y escribir desde la honestidad, no desde el algoritmo.

En definitiva, 2026 quiero que sea un año de lectura tranquila, elegida y consciente. Una lectura que construya poco a poco una biblioteca que me represente ahora y que tenga sentido en el futuro. Sin prisas, sin presión y sin convertir la lectura en una competición. Solo leer, que ya es mucho.

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